JUNTA GENERAL Y REPARTO DE BENEFICIOS

lunes, 30 de julio de 2018

JUNTA GENERAL Y REPARTO DE BENFICIOS: SIN BENEFICIOS NO CUENTES CONMIGO

La primera parte de la temporada estival, en la que nos encontramos, es la temporada de las juntas generales, y con ella aparecen las dudas en cuanto a los derechos y obligaciones que tienen los socios de las mercantiles, y muy especialmente se concentran esas dudas en el ámbito económico de la sociedad.

A raíz de una de las últimas reformas habidas en la ley de sociedades de capital, se ha rescatado el efecto del art. 348 bis, o dicho de otro modo, el derecho  del socio a separarse de la sociedad si no se produce distribución de dividendos.

Así, en toda sociedad no cotizada, el socio que haya votado a favor de la distribución de beneficios sociales, tendrá derecho a la separación, a partir del quinto ejercicio desde la inscripción de la sociedad en el Registro Mercantil,  en el caso de que la junta general no acordara la distribución como dividendo de, al menos, un tercio de los beneficios propios de la explotación, teniendo el plazo de un mes desde la fecha de celebración de la junta general ordinaria para solicitarlo.

Sin embargo, si la Sociedad mantuviese su postura de no repartir dividendo, el socio que lo solicita no tiene otra opción que la consistente en   pedir la separación de la sociedad, esto es, que le reembolsen el importe de sus acciones más los dividendos no repartidos que en contravención de la norma, se han ido destinando a reservas de la sociedad; dicho de otro modo, esos dividendos no distribuidos serán tenidos en cuenta a la hora de valorar las acciones o participaciones del socio de conformidad con el procedimiento establecido en el artículo 353 LSC.

En nuestra opinión,  ha constituido un gran acierto el rescate de este artículo, ya que el contenido de este precepto persigue solventar el abuso de derecho por parte de los accionistas mayoritarios que rechazan de manera sistemática el reparto de los dividendos para evitar que los accionistas minoritarios se beneficien de la actividad social, y todo esfuerzo encaminado a evitar cualquier abuso debe de ser bien acogido.

Desde nuestra experiencia en el ámbito mercantil hemos detectado que el contenido de este artículo no es siempre bien conocido por los socios de las empresas, los cuales recurren a los servicios del despacho con la esperanza de intentar solucionar legalmente los abusos que están padeciendo y además recuperar su inversión, resultando la opción expuesta una vía relativamente sencilla de conseguirlo.

Elena Mazon